Friday, May 16, 2008

Festival de Cannes

No he ido nunca y este año tampoco voy a ir. Pero he coordinado un especial bastante completito junto a JD Cáceres para Miradas de Cine. Espero que os guste

http://www.miradas.net/2008/n74/estudio.html

Wednesday, May 07, 2008

De bien agradecido

Dedicado a Ni libre ni ocupado

www.elmundo.es


Un violinista ruso regala un concierto a un taxista por haberle devuelto su Stradivarius


NUEVA YORK.- El violinista ruso Philippe Quint ha ofrecido un exclusivo concierto para un reducido grupo de taxistas de Nueva York, en agradecimiento a uno de ellos, quien le devolvió un violín Stradivarius valorado en unos 2,5 millones de euros y que se dejó olvidado en su taxi.

Un portavoz de su agencia publicitaria, D.L. Blackman, ha confirmado que Quint, de 34 años, convocó a sus invitados a las 13.00 hora local (17:00 GMT) y tocó durante más de 30 minutos en la terminal de taxis del aeropuerto internacional de Newark.

El pasado 23 de abril, la Comisión de Taxis de Nueva York ha informado de que el conductor egipcio Mohamed Khalil devolvió a su dueño el citado violín, después de que éste lo dejara olvidado en su taxi cuando regresaba de dar un concierto en Houston (Texas).

El músico olvidó su valioso instrumento, fabricando en 1723, en el maletero del taxi que tomó para ir del aeropuerto de Newark a Manhattan.

Cuando el taxista se lo devolvió unas horas más tarde, Quint le ofreció todo el dinero en efectivo que tenía en ese momento, unos cien dólares, y le prometió dar un concierto para él y sus compañeros de trabajo en el aeropuerto de Newark, como gesto de agradecimiento.

Además, regaló a Khalil y a su familia entradas para la próxima actuación que ofrecerá en el Carnegie Hall de Nueva York el 23 de septiembre.

Monday, May 05, 2008

Morfologia del cuento: El mal

Todos estamos invitados (Manuel Gutiérrez Aragón, 2008)
Por Manuel Ortega
www.miradas.net

Sobre el cine necesario

Siempre me ha extrañado leer lo que seguramente yo cuando era más joven (o más listo o más iluso o más algo) puede que haya escrito . Siempre he sentido curiosidad por un adjetivo que los críticos siguen utilizando aunque yo ya no lo hago. Es eso del filme necesario con el que muchas veces se da validez, aplauso y bendición a filmes comprometidos con las causas comprometidas por sus compromisarios. Argumento vacío esgrimido con la misma fruición ya sea con el último filme infantil (oide) iraní, la última epopeya gay o de mujeres maltratadas (o de pelirrojos en problema , que también los tienen) o el documental definitivo que viene a enseñarnos lo que nadie más que 40 documentales anuales vienen a enseñarnos. Lugares comunes que a veces sirven para ocultar la nadería de una propuesta cinematográfica que ofrece muy poco. No me parecen mal, pero a veces su calidad “artística” es casi inexistente y se parapeta en la supuesta necesidad del espectador de ver esa película (ay que listos somos). Como los libros de Antonio Salas, las canciones de Ismael Serrano o el discurso de el Rey, por seguir aquí en España.
Todo esto viene a colisión con la última obra de Manuel Gutiérrez Aragón, un bienintencionado filme que se arriesga a mostrarnos lo que ocurre en el País Vasco, sin tenerle miedo a las consecuencias que desde ciertos grupos totalitaristas (entiendo como totalitarismo aquel movimiento político y/o social que coarta y aniquila cualquier discrepancia hacia el ideario que se defiende) pueda crearles a los implicados en la empresa. Alabo su prestancia y su valor pero no puedo hacer que esto nuble la percepción de lo que se nos ofrece y de lo que nos encontramos. Que por cierto, es bastante menos de lo que nos están vendiendo desde los medios generalistas. Tres cuartos de lo mismo que la autoparódica Elegy en comedia o la terrible Fuera de carta en drama. O al revés que es casi lo mismo en cierto cine español de calidad.

Todos estamos invitados gravita con insuficiente ahínco entre el filme político de tesis mustia y el thriller seminal de amnésica estructura trivial y rechoncha. Un ejercicio simplón que toma un tema muy serio y lo transforma en un En el punto de mira cualquiera pero con actores españoles, de esos que son más creíbles anunciado yogures o a sí mismos, y con unos recursos técnicos y de producción que dan más risa que otra cosa (sólo hay que ver la persecución que da principio al viaje iniciático del protagonista o el trabajo con figuración en la manifestación a la entrada de la universidad.) Todo aderezado por un guión donde entre el diálogo impostado y las vergonzantes fugas oníricas, descubrimos la sonrojante sensación de estar más cerca de Muchachada nui que de La voz de su amo, por citar una película con etarras más posible y plausible.
Y es que con actores así y guiones asá es muy difícil hacer una buena película. Si a eso añadimos que Manuel Gutiérrez Aragón tampoco aporta mucho más que rutina y subrayados, poco nos va quedando del naufragio cinematográfico. Lejos ya de sus meritos parciales (y tal vez coyunturales) de Camada negra, Sonámbulos o Demonios en el jardín, el director cantabro vuelve a exhibir la torpeza narrativa a la que nos viene acostumbrando en los últimos tiempos (de la tartamuda Visionarios a la simpar La vida que te espera ) y el descuido por los detalles tan esenciales como es la interpretación de los secundarios o la ambientación de los espacios (la cárcel, el hospital andaluz o el bosque donde los gudaris practican el disparo como el que va de merendola.) Por eso más que nunca nos sorprende ver en los créditos el nombre de Félix Murcia entre los implicados en el entuerto.
Detalles como estos nos hacen pensar que más que cine necesario lo que es necesario en España son buenos actores, hábiles guionistas y directores con ideas nuevas. Sin nada de eso nuestro cine seguirá estando herido. De necesidad.

Morfologia del cuento: El bien

Blanca Vázquez - laRepúblicaCultural.es
TODOS ESTAMOS INVITADOS


“Habla mudita”(1973), “Demonios en el jardín”(1982), “La mitad del cielo” (1986), “Don Quijote” para Tv. y cine, “La vida que te espera” (2004), son algunos de los títulos más destacados del veterano director cántabro Manuel Gutiérrez Aragón, caracterizado por imprimirle una vena cervantina y fabuladora a su obra, y apoyándose unos gramos en el mudo fantástico para dar forma cuentista a su cinematografía. Lástima que Gutiérrez Aragón haya dejado a un lado esta su profesionalidad artística dotada de cierta magia para nadar en una visión excesivamente unilateral y propia de principiante al confeccionar (guión y dirección) un retrato ficcional de las tripas de un conflicto que lleva demasiado tiempo instalado en las conciencias como una sombra pegada a un pueblo, el del País Vasco.

Y como no es la opera prima del cineasta, ni nació ayer, me pregunto que carajo ha hecho con “Todos estamos invitados”, título que promete una complejidad (el mundo culinario aderezado con amenazas y miedo) que no ofrece, y decepciona enormemente a medida que el filme avanza.

Recordamos que fue muy criticado cuando presentó en 2001 su “Visionarios”, fallida reconstrucción de un hecho histórico de la II República situado también en Euskal Herria, del que dejó escapar un mensaje que debió esconder bajo siete llaves: el poder de las masas y la manipulación política. Algo que parece olvidar de nuevo con su último retrato (para espectadores poco exigentes) de la situación vasca.

ETA, como cualquier grupo terrorista, ( IRA, Septiembre negro, GRAPO, Las brigadas rojas, los grupos terroristas islámicos y etcétera ), no tiene por qué sustraerse al mundo del cine. Y de hecho no lo hace casi ninguno. En España hay una larga lista, algunas muy íntegras, de tratamientos cinematográficos sobre el tema, desde la exitosa “Días contados” de Inamol Uribe que también realizó “La muerte de Mikel”, pasando por “Yoyes” de Elena Taberna, “El viaje de Arián”, de Eduard Bosh, o la fláccida “GAL” de Miguel Courtois. Por nombrar algunas y de las que “La pelota vasca, la piel contra la piedra“ de Julio Medem es un ejemplo de documentación y equilibrio, en un espectro de posturas. Todas las ramas heridas y enfermas de un árbol poliédrico envenenado, qué, y perdone usted Sr. Gutiérrez, hay que procurar sacar a la palestra con cierta dignidad exenta de maniqueísmo para bobos. Todo lo contrario de lo que ha hecho su experimentada señoría.

Sé que abordar el tema del terrorismo en el mundo del cine no es nada fácil. Se tiende al mensaje político olvidando que estamos en el terreno del arte. Tampoco resulta fácil criticar películas sobre el debate, pisando cristales que nos pueden llevar a ser esquematizados con el simplón “estás con o contra”. Sin embargo la situación vasca, bajo el manto del terrorismo, es uno más de los muchos conflictos políticos del planeta, y desde luego no es de los peores hoy día. Gutiérrez Aragón proporciona una mirada distorsionada de manipulación propia (suyo es el derecho, nadie se lo niega) sobre una sociedad que ni vive tanto miedo, ni todos sufren esa visión compartida del comer y callar. Es más, si algunos técnicos y demás atrezzo no han colaborado con él, no ha sido tanto por ese miedo que él proclama como por no estar de acuerdo con su propuesta. Esa mirada de visitante agarrado a tópicos, un turista accidental que ve las cosas desde un prisma ausente de toda ambigüedad, alejado de la realidad numérica que supone la horquilla sociológica situada en la izquierda abertzale. Lo que no es óbice para subrayar el miedo y acoso que aún hoy sufren algunas personas.

Josu Jon resulta herido en un control de la guardia civil después de haber incendiado un camión junto con un grupo de compinches (de los que nada más se sabe en la cinta). A consecuencia del mismo ha perdido la memoria. Es tratado en un hospital penitenciario, y posteriormente encarcelado, donde seguirá en contacto con miembros de su banda, que intentaran atraerlo de nuevo para sí. (Sin espacio temporal preciso y con la coletilla de unas monjas en medio que no viene ni a qué ni a cuento). Un profesor de Universidad, Xabier, es amenazado por sus críticas opiniones sobre la situación en Euskadi. Malviviendo con su miedo, Xabier no renuncia a ir a las cenas de su sociedad gastronómica pese a las amenazas que recibe. Por otro lado Josu Jon vuelve a casa en régimen de libertad vigilada bajo la supervisión de un centro psiquiátrico, (sin precisar, de nuevo, el tiempo transcurrido desde su accidente). Resulta que en dicho centro trabaja Francesca, la novia de Xabier.

Lo que expone el realizador en Todos estamos invitados es una mezcla de etapas, fechas y acontecimientos como si de una sopa de tropezones se tratase, en un desequilibrado transcurrir narrativo. Datos expuestos sin fechar que recuerdan esos vídeos de ciertos partidos políticos mostrando una realidad manipulada con acontecimientos de diversas décadas. Esto no da más que lugar a una sucesión de esquematizados tópicos sin contrapeso alguno. Y de tópicos rodea Gutierrez Aragón a sus personajes, dibujados de forma absolutamente tosca. Desde el terrorista Josu Jon, (un Óscar Jaenada al que se le ha sacado muy poco provecho), sobre el que se posa la cámara como si le quemara, al papel del profesor Xavier (un José Coronado que intenta adecentar su reflejo del miedo), para acabar rematando la bicha con un personaje extraño y fuera de tiesto, la novia italiana del profesor. ¿Un casting hecho deprisa y corriendo?. Los tópicos continúan en el detalle sutil: la lengua vasca, o Euskara, lo habla mucha más población que la que rodea al entorno abertzale; los familiares de los terroristas y presos no tienen una actitud tan inane como la madre de Josu Jon; la iglesia no es un bloque de defensa terrorista, si bien, a diferencia del resto del país, matizan más la complejidad de la situación; y por supuesto los tres componentes del grupo de Josu Jon que le vigilan no son de molde único.

Se sigue utilizando a las víctimas, esta vez en una pancarta cinéfila de mensaje y lenguaje intencionadamente simplista, tomando a los espectadores por idiotas integrales. A modo de parte de noticias de Telecinco o Telemadrid, las mismas que colaboran en la producción. Prácticas fílmicas que se mueven en un plano muy convencional, a pesar de conseguir un logro en las escenas de acción y en el punto final, en el que parece haber despertado el cineasta de su fuerzas del mal, para adentrarnos en su particular mundo artístico situado entre metafórico surrealismo.

Hablando de conflictos, debí haber ido a ver “La banda nos visita” (Eran Kolirin), un enfoque más inteligente de otro conflicto interminable.

Monday, April 28, 2008

Decisiones III

Cuando miro los ojos en el espejo
tiemblan mis pies descalzos.
Siento las hambres rezando frías
en el interior de la lona rota.
Desde aquel día no escucho
voces que rozan sordas el espacio
intento emular distraido los compases
de mi transportador de ángulos muertos.
Rodeo sin palabrería los numeros que nos montan
el mínimo común múltiplo de lo absoluto
recalo sin darme cuento, mis tristezas,
en el solaz descampado del ínfimo latido
que no despierta, desquita, desangra, desailly,
desagana diop, desmond mallet, de la fuente quintana
agustín.

Decepciones II

Me dejé barba y empecé a no reconocer a nadie
(Bolo)

Deserciones I

Alta fidelidad

Cada mes se pregunta si hay un después,
se preocupa de lavarse sólo una vez
al mes, al mes, al mes ...

Se ha dejado su tarjeta de presentación,
estará orgulloso, solo anclado en el sillón,
vencedor, vencedor, vencedor ...

Todo esto es culpa de la gente ...

Sólo ve telebasura y compra el corazón,
siempre se hace el caradura en cuanto hay ocasión
sin razón, sin razón, sin razón ...

Sólo así obtiene el premio de consolación
y los lunes se levanta a partir de las dos,
con el sol, qué calor, qué calor ...

Todo esto es culpa de la gente,
¿por qué te hace sentir tan diferente?
Todo esto es culpa de la gente ...

No le cogen el teléfono ninguna vez,
llamarán, llamarán, llamarán después.
No le cogen el teléfono ninguna vez,
llamarán, llamarán después ...

Todo esto es culpa de la gente,
¿por qué te hace sentir tan diferente?
Todo esto es culpa de la gente ...

(Lori Meyers)

Friday, April 18, 2008

Por las nubes

Cada vez que subes
habla el pan.

Monday, April 14, 2008

Algun texto corto (y pego)

La niebla (Frank Darabont, EE.UU., 2007)

Frank Darabont sabe contar historias. Y sabe contarlas en el doble sentido cinematográfico de la palabra: domina la escritura del guión y domina la puesta en escena. Sólo él mismo y su gigantismo descontrolado pueden pararle. Le pasó en sus dos últimas películas y eso no es bueno si tenemos en cuenta que sólo ha dirigido tres filmes. Pero hete aquí que con su cuarta producción ha conseguido sublimar sus instintos y su inteligencia con la adaptación de una novela que debe más a Lovecraft y al cine de Carpenter que a la obra originaria del rey Midas de Portland. Una propuesta de afán discursivo (quizá demasiado en algunos tramos) que funciona mediante la abstracción paradigmática de los elementos representativos de una comunidad con pocas cosas en común. El miedo y la capacidad de enfrentarse a lo que está detrás de él vuelve a situarnos en lo que hemos dado en llamar cine post 11 de septiembre y sus cábalas más o menos ingenuas, sus soluciones sin continuidad y su incapacidad para ver bosques a través de árboles y otro tipo de fauna y flora tan autóctona.

Pero La niebla se sitúa por encima porque no hay ni concesiones ni condescendencia, sólo la conciencia del desmembramiento de un ideal sin ideología y de la imposibilidad de hallar un camino donde sólo hay pasillos de supermercados con productos que nos compran a nosotros. Ni la unión hace la fuerza si el punto de apoyo está inclinado, ni el héroe americano puede liarse la manta la cabeza sin perder ésta última. Por eso, La niebla destaca, porque es un filme admirable, escrito y descrito sin miedo a quien lo mira.



Las crónicas de Spiderwick (Mark Waters, EE.UU., 2008)

Ahora la gallina de los huevos de oro no tiene forma de gallina sino de un protoanimal raro que además habla y es capaz de recitarte, en un idioma extraño, enigmas sencillos. Tolkien, Narnia, Therabitha, Harry Potter, Stardust, la brujula bañada en oro y ahora estas crónicas de Arthur D. Spiderwick y toda su descendencia, representan una nueva forma de entender el cine infantil y sus mecanismos económicos, un vocabularo inédito, un mapa alternativo de mundos paralelos y para niños. Este primer episodio dirigido por Mark Walters (firmante de la irregular pero interesante Chicas malas) gravita entre el entretenimiento funcional y el cuento de hadas sin brillo ni magia.

Aunque es innegable tanto ciertos retazos de talento expositivo en alguno de los pasajes, como cierta preocupación por la puesta en escena en los momentos iniciales de la película, su narración cae en el agotamiento y sólo es salvada por el previsible reencuentro final más allá de la lógica y del tiempo y de la resolución sencilla y humorística del problema principal. Todo lo demás es cuestionable como nuestro propio mundo y sus fronteras, los recibos de Movistar y los 40 euros que dices que me prestaste la otra noche.

Pack Fernando Fernán Gómez (VV.AA. Suevia)

Hay una frase tópica que dice que siempre se van los mejores. Esa afirmación severa y acomodaticia suele ser un lugar común que pocas veces se corresponde con la realidad objetiva y demostrable. Esta es una de esas veces. Fernando Fernán Gómez representa una de las figuras excelsas de la creación, un hombre-monstruo-artista-río sinuoso donde navega gran parte de la cultura patria del siglo XX y principios del XXI. Ahora es el momento de hacer repaso (inventario cruel), repartir la herencia, ver antiguas fotos y llorar hasta que nos haga reir. O llorar, que ya sabemos que este hombre entre palo y palo los dominó todos. Suevia nos presenta un pack atractivo, bien cuidado y que abarca parte de una de sus épocas más activas (80-90). En él podemos encontrar dos de sus obras más representativas (El viaje a ninguna parte y Mambrú se fue a la guerra), dos de sus últimas películas como director (Siete mil días juntos y Pesadilla para un rico) y una de sus más magistrales interpretaciones (Réquiem por un campesino español del olvidado pero muy interesante Paco Betriú) Además complementando a estos filmes nos encontramos con cantidad de material visual extraído de televisión y un libreto de 32 páginas con interesantes textos informativos.

En esta recopilación podemos ver gran parte del imaginario fernandofernángomiano (perdón por el neologismo) concentrado en una obra que por encontrarse hacia el final de su trayecto mira con ojos más versados (que no cansados) al hecho cinematográfico y sus circunstancias. Una obra que va desde el principio de los tiempos (el teatro y los cómicos de la legua en El viaje…) al final de una España que viene a devolvernos tal como éramos a un lugar que nunca habíamos abandonado (Mambrú), que nos lleva desde el núcleo familiar formado sin nosotros de ésta, a la disolución por la fuerza y el ácido del sacro (y sangriento) matrimonio en 7000 mil días juntos. Que nos trasporta desde el asesinato de nuestra esposa tras 233 meses de negra convivencia, a los brazos de una jovencita que muere de muerte natural destrozando el equilibrio alcanzado tras más de 50 años de artificio. Todo ello completado con el acercamiento que Betriú hizo hacia un Sender ninguneado sistemáticamente por el cine español (a pesar de ser uno de nuestros literatos de prestigio más cinematográficos de la historia) y para el que el director ilerdense contó con un amplio elenco encabezado por Fernán Gómez en el papel de Don Marcelino. Tras la muerte del gran maestro sólo nos queda seguir disfrutando de una obra tan llena de matices como la personalidad que la llevó a cabo. Descanse en pack.

Publicados en www.miradas.net

Friday, April 11, 2008

Que falta m(e h)aria

Puedo saber conquistar
si quisiera el sol y así en el sofá
calentar el reloj de arena y el confort
nada que no sea ser y sentir ser sin tirar
de manta ni de flor, tu olor es la paz
cuando me acerco te acurrucas un poco así
y yo canto (y bailo) una canción que el sol
pronto instaurará su monarquía por dos
y digo yo habrá que desayunar a qué sí.